Por qué un mal concepto de si mismo te acaba matando
Por qué un mal concepto de si mismo te acaba matando

Por qué un mal concepto de si mismo te acaba matando

Como un mal concepto de si mismo puede acabar arruinando tu vida

El mal concepto de si mismo es de una repercusión emocional más importante de lo que pudieras esperar y suele ser una situación “desfavorable” bastante frecuente en nuestros días.

Por desgracia, un alto porcentaje de personas en nuestra cultura ha vivido una historia familiar suficientemente dolorosa y limitante como para encontrarse, al llegar a la edad adulta, con serias dificultades para establecer relaciones con otras personas que sean armónicas, respetuosas y nutrientes. En gran parte, esto se debe a que la habilidad que manifiesta una persona para establecer y sostener una relación interpersonal amorosa de calidad (en muchos casos, inevitablemente) es influida de manera importante por el concepto que tenga de sí mismo.

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Un buen concepto de si mismo, positivo, influye directamente sobre el grado de satisfacción que serás capaz de alcanzar no sólo en tus relaciones personales, sino en diferentes esferas de tu existencia. Te pongo por ejemplo, al exitoso profesional que tiene el potencial para disfrutar de la vida, en contraste con la persona de pobre concepto de si mismo, que pasa su vida quejándose por lo difícil que es ésta.

Un rasgo importante que destaca en la persona con un autoconcepto limitado es la competitividad, la cual en el fondo esconde, casi siempre, un sentimiento de inferioridad. La razón es sencilla: una persona que se siente inferior es precisamente quien más necesidad tiene de pedir a gritos al mundo que sean reconocidas sus capacidades y su valor como individuo.

Muchas veces, la persona está tan interesada por defender su concepto de si mismo y su necesidad de actuar bien para obtener la aprobación de los demás, que sacrifica o descuida importantes aspectos de su trato con los otros.

Seguro que conoces experiencias de personas que intentan imponer su voluntad y sus razones…

No hay nada repartido de modo más equitativo que la razón: todo el mundo está convencido de tener suficiente. René Descartes

La Historia del bajo concepto de si mismo

Pero esta clase de gestión personal no surge de la nada.

Muchas personas normales mantienen un incesante y negativo monólogo interno diciéndose a sí mismas frases limitantes como: "no puedo hacer esto", "me odio", "nunca me va a pasar nada bueno", "no sirvo para nada", etcétera. Obviamente, estas personas no son conscientes de su monólogo.

Una posible explicación de por qué tendemos a decimos esta clase de frases autoderrotistas, es que proceden precisamente de experiencias tempranas de la primera infancia. Los mensajes del tipo "eres un niño malo", permanecen incluso cuando somos adultos; aunque nuestra parte consciente haya olvidado tales frases. Así, se estima que un individuo con una fuerte tendencia a pensar de manera negativa, cuando era niño, fue ignorado por sus padres (o los adultos que lo educaron), o no fue reconocido por sus logros personales.

Ésta, como muchas de nuestras dificultades personales, la adquirimos mediante múltiples aprendizajes.

Entre las causas más frecuentes destacan los mensajes limitantes de una figura de autoridad, cuando nuestro sentido de identidad personal no se encontraba suficientemente establecido.

Así, nuestro marco de referencia puede hallarse, durante toda la vida, bajo los lineamientos de otros o de las expectativas típicas de nuestra cultura.

No hay duda de que una de las causas más frecuentes de que algunas personas tengan un pobre concepto de si mismo estriba en que, en sus respectivos hogares, no fueron tan afortunados de contar con el apoyo y amor incondicional de sus padres u otros adultos significativos.

Y hablo en primera persona…

Más bien suele ocurrir todo lo contrario, es decir, que el niño viva bajo el clima imperante de un amor bastante condicionante. Con este pernicioso amor condicional, cuando el niño sólo es amado porque" se porta bien", él aprende que sólo será aceptado y valioso para los demás si se comporta como los demás desean. Así, crece sintiéndose perdido, que no lo perciben tal como es correctamente y no se siente reconocido por lo que él es.

En otras palabras, con serias dudas sobre sí mismo y con dificultades para percibir su propia valía.

Como educar en un concepto de si mismo poderoso

Uno de los aspectos que me llaman la atención de otras culturas y sus formas de educar a sus niños es que, por ejemplo, en la cultura tibetana, el amor de un padre a un hijo no se basa tanto en tener un hijo "bueno", sino más bien en el sentimiento con que pueden decir: "éste es mi hijo".

Aquí el amor del padre al hijo es más incondicional, lo que significa que el niño no necesita demostrar su valía en función de que satisfaga las esperanzas de los padres, característica que, evidentemente, predispone o facilita un desarrollo emocionalmente más sano.

Haríamos bien en entender que cada niño o niña tiene su propio temperamento, su propia forma de crecer y desarrollarse, así como una identidad única que en ocasiones quizá sea muy distante de los deseos o esperanzas que sus padres cifraron en él o en ella.

Deficiencias del concepto de si mismo

Muchas personas responden a profundos sentimientos internos de escaso autoconcepto, creando agresividad.

Pasan por encima de los demás, lo cual, en el fondo, las hace sentir mal consigo mismas aun cuando no quieran reconocerlo. El mecanismo clásico de esta deficiencia de autoconcepto es proyectarlo hacia afuera.

Todo este manejo conduce de forma fácil y segura a la agresividad, al comportamiento violento y a una falta de sensibilidad hacia los sentimientos ajenos. Pero independientemente de lo lastimoso que sea el comportamiento hacia afuera, resulta interesante saber que, a fin de cuentas, el efecto de esta agresión conduce, invariablemente, a un odio más intenso hacia uno mismo.

El otro extremo de una personalidad con deficiencias en el concepto de si mismo, es lo que se ha denominado la personalidad narcisista, donde la apreciación de sí mismo se manifiesta en forma exagerada.

Otras causas de un pobre concepto de si mismo

Otra posible causa de un pobre concepto de si mismo son las condiciones de vida que nuestra cultura estimula tanto en la actualidad (agresiva competitividad, un acentuado individualismo, situaciones presionantes y otras por el estilo).

En épocas anteriores existían sistemas sociales que daban sentido y validación a una persona. Por ejemplo, la convivencia familiar, el grupo religioso o la experiencia de comunidad compartida daban a las personas un sentido de pertenencia y con éste la capacidad prácticamente natural de sentirse validadas y conectadas con alguien más fuera de ellas.

Debido a esta conjugación de factores, un paso importante para alcanzar una vida libre y auto conducida consiste en encontrar un marco de referencia interno que implique una mejora en nuestro autoconcepto.

Alcanzar una vida libre y auto conducida pasa por una mejora en nuestro autoconcepto.

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Estrategias y antídotos para un concepto de si mismo sano

Una estrategia para sanar estas partes emocionales lesionadas es contar con un interés en sí mismo, lo que significa buscar el propio bienestar; y al mismo tiempo tener un interés por el de los demás. Interesarse en sí mismo implica desear al mismo tiempo el bienestar de los demás. Sin estas dos características, no puede existir el menor grado de confianza y la autoestima estará baja.

De igual modo, la persona narcisista también tiene serias dificultades para mantener simultáneamente la conciencia del yo y el otro.

No podemos experimentar admiración, respeto y amor auténtico por otra persona cuando no existe un mínimo de apreciación, amor y bondad hacia nosotros mismos. Sólo una persona con esta bondad hacia sí misma puede experimentar y dar un amor incondicional a los demás, una clase de amor que tanto beneficia al desarrollo emocional y psicológico del niño (aunque esta clase de amor y aceptación también es apreciada e importante para un adulto).

Un verdadero antídoto contra el autoconcepto empobrecido es la autoeficacia.

¿Auto qué…?

Esto significa, en pocas palabras, la creencia en las capacidades propias para hacer que algo funcione de manera más acorde con nuestros deseos. Esta característica ha ejercido una influencia tan importante que incluso algunos autores mencionan que juega un papel vital en el transcurso de una enfermedad física.

Por ejemplo, la fe en las propias habilidades ha demostrado ser un factor importante que puede predecir el cambio en los pacientes que se están recuperando de una enfermedad cardíaca y de artritis, y se correlaciona con ciertas reacciones del sistema inmunológico.

Sin embargo, una persona de autoconcepto sano no es una persona arrogante, altiva y presuntuosa. En su lugar, se caracteriza por saber mantener la calidad de su autoestima de manera relativamente independiente de su entorno, es decir, no depende tanto de si los demás discrepan con ella en cuanto a su comportamiento en un momento dado, porque suele manejarse más en función de sus propias reglas internas y no tanto por las reglas con que se maneja la típica e imperante "mente regla-rol" de su sociedad. El concepto de si mismo es firme e inquebrantable, y no sufre muchos cambios, esté donde esté y opinen lo que opinen de ella.

Así, un sentido de autoconcepto sano acentúa un manejo personal de autonomía, fomenta la independencia propia al mismo tiempo que facilita, permite o estimula la independencia de quienes lo rodean, y es por eso que decimos que sólo la persona de alta autoestima es aquella que se interesa con autenticidad por el bienestar y desarrollo de sus seres queridos.

Esta característica ha sido entendida bajo la idea de que una conciencia pública implica tener en cuenta la conciencia que los demás tienen de nosotros y, con base en esto, la persona de autoconcepto alto no se permite a sí misma involucrarse en acciones insensatas o socialmente dañinas que pudieran revertirse hacia ella.

En el otro extremo, para la persona ordinaria de bajo concepto de si mismo, su autovaloración depende en gran parte de la opinión de los demás o cede gran peso al contexto en que se encuentra. Esta clase de persona depende mucho de cómo la catalogan otras personas y se siente orgullosa de sí misma sólo si actúa bien; es decir, si los demás la aprueban o valoran. Pero si no alcanza sus metas y su desempeño es criticado, entonces se siente muy afectada. Por esta razón, no le gusta que la observen porque teme que la degraden.

Por todas estas poderosas razones es útil llevar a cabo una minuciosa revisión que mejore y fortalezca nuestro bajo concepto de si mismo.

Si después de leer este post quieres trabajar tu autoconcepto para mejorarlo el programa COUNSELLING YOU va ayudarte a conseguirlo.

Nacho Fernandez

Nacho Fernández es el autor del blog Terapia y Crecimiento Personal donde comparte estrategias y habilidades para ayudarte a que construyas una autoestima sana alejándote de los miedos para que tomes la iniciativa en tu vida. Puedes ver más acerca de Nacho en este enlace

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