El Sentimiento de Culpa. Cómo Cambiarlo a Través de tus Valores
cambiar el sentimiento de culpa a traves de tus valores

Cómo Cambiar El Sentimiento de Culpa Mediante Tus Valores

El sentimiento de culpa se produce a menudo, cuando las personas experimentan conflictos entre diferentes valores en ciertas situaciones.

“Quiero ser amable, pero también quiero ser honesto”.

“Quiero ser honesto, pero también quiero tener amigos. “

“Parece que en todo lo que hago, acabo criticándome a mí mismo y me siento culpable por no respetar lo que es importante”.

Si alguna vez te encuentras pensando de esta manera, intenta un cambio ridículamente simple que puede tener un impacto profundo: sustituye la palabra “pero” por “y” .

“Quiero ser amable y quiero ser honesto”,

“Quiero ser honesto y también quiero tener amigos. ”

La conjunción “pero “separa a las experiencias, lo que crea una fragmentación personal y tiende a eliminar o descartar cualquier cosa que precede al ” pero “.

La conjunción ” y ” une a las experiencias y las reconoce a ambas, lo que es un primer paso muy útil hacia la integración.

El sentimiento de culpa, los valores y sus conflictos

A menudo nos encontramos tomando decisiones entre nuestros distintos  valores y el sentimiento de culpa es una experiencia común e inquietante que resulta de esto.

Hay varias maneras de resolver el sentimiento de culpa. Con el fin de que  tengas una experiencia de ella, me gustaría que pienses en un momento en que hiciste algo que hizo daño a otra persona, y ahora te sientes culpable. . . .

Cuando te sientas culpable por dañar a alguien, eso significa que violaste uno o más de tus propios valores de alguna manera. Me gustaría que volvieras a examinar ese incidente e identifiques el daño que has causado a otra persona, y también identifiques el valor (o valores) que violaste. . . .

Una de las primeras cosas a darse cuenta es que la fuerza de tu sentimiento de culpa es una indicación de la importancia que le des al valor que has violado (si no te importase, no tendrías ningún sentimiento acerca de ello en absoluto). Así que, aunque el sentimiento de culpa o de decepción son desagradables, son una indicación de lo mucho que valoras esa cualidad, y lo comprometido que estás con ella, para que puedas sentirte bien con tu valor.

Saliendo del sentimiento de culpa

Una medida más importante que la fuerza de tu compromiso con el valor es tu capacidad para pedir disculpas, reparar o compensar de alguna manera el daño que has causado. Así que una cosa que puedes hacer es tomarte unos minutos para considerar la situación por completo, en todos sus aspectos, y decidir ahora qué tipo de disculpa o compensación apropiada estás dispuesto a hacer. “¿Qué podrías hacer para reparar o compensar lo que hiciste?” Tal vez es posible que desees hablar con esa persona y averiguar qué tipo acción pensáis que sería apropiado.

Si esa persona está muerta o no está disponible, ¿cómo podrías reparar el daño a otra persona en la misma o similar situación ?. . .

Revolcarse en la culpa por lo general no tiene impacto en tu comportamiento futuro más allá de sentirte mal, lo que no ayuda a nadie.

La disposición a tomar medidas para compensar lo que se ha hecho es mucho más convincente, y mucho más útil, que sentirse culpable y también puede “sanar” la separación y los malos sentimientos entre la otra persona y tú. Si estás dispuesto a hacer un compromiso firme para reparar el daño de alguna manera, fortalecerás aún más tu sentido de este valor, y al mismo tiempo reducirás el sentimiento de culpa.

Deja de leer ahora y considera lo que estás dispuesto a hacer, y decide alguna acción a tomar. . . .

Por otro lado, si encuentras que no estás dispuesto a tomar alguna acción significante para reparar el daño, entonces puedes darte cuenta de que el daño causado a la otra persona realmente no es tan importante para ti. Ya que no violas ningún valor significativo tuyo, no hay necesidad de condenarte y sentirte mal por ello.

Seguimos gestionando el sentimiento de culpa…

Ahora quiero que pienses de nuevo sobre el incidente en el que perjudicaste a otra persona, y hazte una pregunta muy interesante: ” Teniendo en cuenta mi percepción y comprensión de la situación en ese momento, ¿hubo un valor más importante que estaba siguiendo? “

A veces no se estaba siguiendo un valor más alto. A veces sólo se cometió un simple error, o un malentendido de la situación, o quizás no te diste cuenta plenamente de las consecuencias de tus acciones.

Pero en otras ocasiones te enfrentaste a una decisión muy difícil, y cuando lo hiciste, no podías seguir uno o más de tus valores. Cuando eso sucede, la gente a menudo se centra casi exclusivamente en el valor que no fue seguido, y se siente terrible.

Puede ser muy útil ver tanto el valor que has seguido y el valor que no seguiste, ampliando el alcance de su pensamiento.

“Realmente soy una persona que sigue mis valores. Es sólo que me enfrentaba a valores en conflicto. Seguí el que era más importante para mí, y no pude encontrar una manera de seguir el otro, al mismo tiempo”.

Con esto consigues un estado más equilibrado y lleno de recursos que la culpa, y haces que sea mucho más fácil de examinar la situación sin juzgarte a ti mismo, y das pie a comenzar una búsqueda de maneras en las que puedas expresar ambos valores si alguna vez te enfrentas a una situación similar en el futuro.

“¿Cómo me gustaría haber respondido en ese caso? ¿Cómo me gustaría responder a este tipo de situación cada vez que me pase otra vez en el futuro? ¿Qué recursos personales harían posible que yo manifieste ambos valores, incluso en aquellas situaciones en las que antes me sentí que tenía que elegir entre ellos? ”

Puedes utilizar los pensamientos e imágenes que surgen en respuesta a estas preguntas para transformar ese recuerdo culpable en algo más útil y satisfactorio.

Puedes hacer una “película mental” con los nuevos comportamientos de las respuestas que obtengas como si fueras un director de cine y combinarlas y adecuarlas hasta que te sientas satisfecho con el resultado.

Ten en cuenta que cada proceso de cambio debe incluir una verificación de congruencia, para asegurarte de que el cambio se adapta a todos tus otros valores.

Cuando estés satisfecho con los resultados de este proceso, imagina una situación futura similar que pudiera surgir, y pon esa “película mental”  en tu futuro, asegurándote de que estás vinculado a las señales que vas a experimentar en el momento y lugar en que desees que suceda, y que es lo suficientemente vivida para llamar tu atención cuando ese tipo de situación ocurra.

Nacho Fernandez

Nacho Fernández es el autor del blog Terapia y Crecimiento Personal donde comparte estrategias y habilidades para ayudarte a que construyas una autoestima sana alejándote de los miedos para que tomes la iniciativa en tu vida. Puedes ver más acerca de Nacho en este enlace

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